El Güevo
Mayo 28, 2007 at 12:06 am (Bares)
Amplio, agradable y en plena zona Paraíso de Valladolid, este local, bautizado con una pretendidamente errónea caligrafía, es un bar excelente para tomarse un respiro en plena noche de fiesta, acomodarse, explayarse y beber con tranquilidad.

De la privilegiada situación de El Güevo ya se ha hablado antes: un local alargado y espacioso de un solo piso que va a dar por un lado a plena Calle Paraíso, y por otro al patio del Pasaje de Los Alarcón.
De lo que no se ha hablado es del local en sí: se trata de un bar que aúna espacio, comodidad, asientos, un ambiente ligero y llevadero por lo general, y el atractivo necesario para que decenas de jóvenes acudan cada fin de semana a tomarse algo.
Según se entra por Paraíso, el bar se expande de forma rectangular, a lo largo y hacia el fondo, aunque la anchura nunca deja de ser generosa, y evita la formación de atascos y aglomeraciones. Según se entra, la larga barra queda a la izquierda, una gran pieza de madera que comienza justo después de dejar un pequeño espacio sobrante entre ella y la pared de la fachada, justo nada más entrar a la izquierda. A la derecha un fin de semana normal suele haber un conjunto de barriles habilitados como pequeñas mesas para apoyar las consumiciones, y pegando a la pared en la que está la puerta de entrada un televisor encendido de forma permanente. Más al fondo, y superada la columna que emerge en todo el medio, y que divide el local en dos, el bar presenta otra estancia abierta, en la que suelen colocarse varias sillas y mesas para los clientes. Andando recto se llega a la puerta de salida, que queda en medio de la pared opuesta a la de la entrada, y antes de ésta, a la izquierda, están los baños.
Este bar ofrece a sus clientes varias formas de acomodarse: de pie o sentado en un taburete al lado de la barra, de pie alrededor de un barril acondicionado como mesa, o sentado alrededor de una mesa de madera baja al fondo del bar. Y como además es una estancia amplia, permite la existencia de otras zonas en las que moverse con libertad, e incluso bailotear.
La decoración pretende sugerir un ambiente antiguo, con las paredes simulando muros y columnas de piedra con relieves y motivos, falsos candelabros en las paredes, mucha madera, barriles que sirven de mesa y multitud de vidrieras en los ventanales. Se alude así a la tan castiza imagen de una taberna o tasca antigua, casi medieval, que los dueños de muchos bares por el estilo de esta ciudad han pretendido desde hace ya tiempo dar a sus negocios. Como fuere, cabe decir que en este lugar apenas suele hacer mucho calor, ni suele notarse demasiado barullo por numerosa que sea la concurrencia, por lo que reina un ambiente sosegado y suficientemente oxigenado, siempre dentro de lo que cabe (de todos modos se trata de un bar).
Por su parte, la oferta en la barra es de lo más variada. Muchos tipos de buena cerveza (como bien promete el cartel de entrada al considerar a este negocio una “cervecería”), vinos, cachis de especialidades de la casa, y los afamados copazos, unos receptáculos de cristal de tamaño exagerado, con capacidad para varios litros de cualquier bebida, que es recomendable pedirse en grupo. Eso sí, sin ser caro, tampoco es un bar que destaque por lo barato de sus precios.
Los fines de semana El Güevo es un bar de copas y cervezas, cuya clientela se compone del heterogéneo y variado público que habitualmente pulula por la zona Paraíso. Lo híbrido de la clientela se manifiesta en este bar incluso en lo referente a la edad, pues aquí dentro pueden verse lo mismo chavales de veinte años como adultos de más de treinta y bastantes (incluso alguno de algo más), eso sí, siempre todos juntos y en armonía.
No obstante, si los viernes y sábados por la noche aparece lleno de jóvenes y no tan jóvenes, los días de diario El Güevo es un bar mucho menos jovial y dicharachero, y claramente más formal. Se sirven comidas, pinchos, tapas y la habitual cañita o el vaso de vino para acompañar, y la parroquia se transforma, la edad media asciende considerablemente y apenas se ven jóvenes veinteañeros. Es decir, como les sucede a otros muchos bares que se transforman los días de diario (algo muy generalizado, pues de algo han de vivir, y en esta ciudad se sale sobre todo los jueves, viernes y sábados), El Güevo se convierte en una suerte de tasca de barrio, para nada sórdida como otras, eso sí.
Por todo lo anterior, es factible elegir El Güevo para pasar un rato más bien relajado pero sin dejar de estar en mitad de una noche de fiesta, disfrutando de un buen ambiente sin decaer en el aburrimiento, pero a la vez sin soportar el excesivo bullicio reinante en otros muchos bares.
Resulta por esto la opción perfecta para quien, estando en mitad de la zona Paraíso y aún con ganas de marcha, desee no obstante hallar algún lugar propicio para entablar una conversación, sosegarse, disfrutar con calma de su bebida e incluso sentarse, todo sin necesidad no obstante de apartarse del mundanal ruído y huir para ello a otros bares o pubs más tranquilos e íntimos.