El Cuadro degradado

Diciembre 25, 2006 at 2:57 pm (Zonas)

Si alguien comenta hoy que El Cuadro “ya no es lo que era”, de seguro que sus palabras estarán cargadas de una más que comprensible connotación negativa.

La conocida pero ya no tan popular zona de copas vallisoletana ha experimentado, sobretodo durante los últimos dos o tres años, un cambio tan espectacular como infeliz, que podría muy bien calificarse en gran medida de “degradación”, por muy drástico que dicho término pudiera sonar.

Y no es simplemente que su ambiente y su estilo (hablando en general, claro) hayan cambiado a peor en opinión de muchos (cosa que ha sucedido), o que su oferta y sus posibilidades de ocio hayan disminuido en calidad o cantidad (que también es así).

Se trata fundamentalmente de que el Cuadro es, a día de hoy, una zona especialmente problemática y conflictiva.


El último suceso

Por desgracia, en lo referente a El Cuadro, ya no suponen ninguna novedad sucesos como el de la multitudinaria pelea que, con la policía de por medio, estalló el pasado sábado 18 en la discoteca Charlot:

Esa noche, a las nueve, una dotación de la Policía Nacional tuvo que acudir a la conocida discoteca de El Cuadro para detener una pelea entre un grupo de jóvenes.

Uno de los chavales había llegado a amenazar a otro con cortarle el cuello con una navaja que tenía en su poder. Los agentes detuvieron al portador del arma e identificaron a varios más de los implicados. Pero al salir con el detenido, otro grupo de jóvenes comenzó a arrojarles piedras y vasos desde la calle.

Los policías se vieron obligados a volver dentro y pedir refuerzos. Cuando éstos llegaron los agresores huyeron, se inició una persecución, y dos de los fugitivos no tuvieron mejor idea que lanzarse al Pisuerga, lo que recuerda a un desgraciado accidente que ha tenido lugar hace poco en el mismo sitio, cuando un joven dominicano cayó al agua y se ahogó.

Al final, los bañistas tuvieron que ser rescatados por sus perseguidores y por los bomberos. Varios de los implicados en estos altercados eran menores edad.

Antecedentes paradigmáticos

Todo lo anterior, cabe repetir, no es ninguna novedad. Sucesos violentos por el estilo son cada vez más comunes:

El 16 de septiembre de este año, por ejemplo, fue apuñalado un joven de 18 años en una reyerta.

El 5 de septiembre fue apuñalado otro joven en otro suceso similar.

El 6 de marzo hasta siete coches patrulla tuvieron que intervenir para detener una pelea.

El 11 de febrero una joven de 20 años fue apuñalada al salir de una discoteca.

El 22 de enero fue detenido un joven que se enfrentó a agentes de seguridad después de lanzar un bote de gas lacrimógeno al interior de un bar.

El 18 diciembre del 2005 un hombre de 31 años fue acusado de intentar violar a una joven en unos lavabos, y otro joven de 29 años fue herido tras recibir un botellazo en una pelea.

Y en noviembre del mismo año, un enfrentamiento a navajazos acabó con tres heridos leves y uno grave.

El Cuadro, zona especialmente problemática

Evidentemente, se dan de forma puntual sucesos de esta índole en otras muchas partes de la ciudad casi todos los meses. De hecho, en Valladolid se ha registrado una racha especialmente prolija en altercados violentos graves durante estos últimos fines de semana.

Así lo demuestra el asalto a un autobús del servicio búho en María de Molina, en la madrugada del domingo 12 de noviembre, por parte de un grupo de radicales de aspecto neonazi que pretendían supuestamente con ello agredir a un pasajero de ideología contraria, y que fuese por lo que fuese provocó un herido entre los alarmados pasajeros del vehículo.

O cuando un joven lanzó cócteles molotov a las puertas del bar Cañaveral hiriendo a cuatro chicas.

O el tiroteo que se dio a las puertas de la discoteca La Rosaleda, cuando dos hombres hirieron a balazos a sus dos porteros la noche del pasado 21 de octubre.

Sin embargo, el Cuadro es, desde hace años, un área especialmente conflictiva. Es muy cierto que todos o casi todos los fines de semana, desde hace ya algún tiempo, se dan reyertas e incidentes menores aquí y allá, muy significativos y típicos por otra parte, aunque no encuentren siempre el mismo eco en los medios de comunicación.

El ambiente general, al contrario que el de muchas otras zonas de copas de Valladolid (por suerte), exhala un aura enrarecida e impregnada, por los diversos motivos que sean, de cierta tensión generalizada. Esto no lo mejora el que, por esas zonas, campen a sus anchas multitud de pandillas de todo tipo, desde latin Kings y ñetas a grupúsculos de extrema derecha, que han hecho suyos varios locales y que suelen protagonizar gran cantidad de esos incidentes, sea enfrentándose entre ellos o implicando a terceras personas.

Esa es la triste realidad del Cuadro, una realidad ampliamente conocida y compartida por la juventud vallisoletana, que hace ya tiempo ha terminado por abandonar esa maleada zona en favor de otras como mínimo más seguras.


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